Apuntes sobre la bióloga Lynn Margulis (VI)

Los humanos tenemos alrededor de 10 billones de células animales y 100 billones de células bacterianas. Así que somos un 90% células bacterianas, no-humanas. Tenemos un gen humano por cada 200 genes microbianos. Un 10% de nuestro peso seco son bacterias.
Según la antigua nomenclatura, seriamos más ellos que nosotros; según la nueva, somos un ecosistema. Esa es la nueva historia.
La revolución en la ciencia que Lynn trabajó tan duro para mostrar, surge ahora en la comunidad científica, descubriendo que necesitamos simbiontes para desarrollarnos adecuadamente.
Cada animal, planta u hongo que miramos y etiquetamos lo consideramos un individuo, cuando de hecho son muchos individuos de diferentes especies cada uno.
Los microbios están integrados en nuestra fisiología. Son gran parte de nuestro cuerpo. Hemos co-evolucionado, co-desarrollado y co-metabolizado juntos. Somos un consorcio. Holobionte es un buen nombre para un equipo.
El gen es un concepto filosófico. El genoma humano, mal llamado libro de la Vida, no cuenta mucho sobre la vida. Secuenciar el genoma no responde a la pregunta ¿qué es la vida?
La vida no es una cosa, la vida es un proceso que se hace a sí mismo, y que según sabemos, siempre se basa en células.
Las células pueden ser tan pequeñas como una millonésima de metro, que es un micrón, y estos organismos se envuelven en estructuras creadas por ellos mismos.
La propensión a crecer es intrínseca de la vida; crecer, excretar, intercambiar material y crecer, eso es la vida.
La vida es una forma de comportarse. Un proceso de autocreación en el que los componentes del entorno se toman, se mueven y se cambian químicamente para hacer más.
La vida siempre se expande, hace más de sí misma.
Automantenerse es la base de todo ser vivo.
La vida responde a las perturbaciones del entorno, desarrollando estrategias para sobrevivir, utilizando materia y energía para mantener su integridad estructural y bioquímica.
Un proceso que se autoorganiza y que cambia espontáneamente.
Lo llaman autopoyesis, la palabra nos dice que el propio sistema se hace a sí mismo.
¿Cuál es la unidad, el material más pequeño y simple que puede hacerlo?
La célula es la unidad mínima de la vida.
Nada más sencillo que una célula tiene la propiedad de hacer más, de crecer y, eventualmente, reproducirse.
Todas las partes de una célula cumplen una función, juntas trabajan como una comunidad.
El ADN es una molécula que almacena datos, pero no le dice a la célula qué hacer, es un órgano de la célula que se usa a medida que la célula se reproduce. Es la célula la que se reproduce, no el ADN. Las células controlan la lectura del ADN.
La epigenética trata sobre cómo se usan los genes. Cómo te ves, cómo actúas, no es simplemente una lectura de un genoma. La historia completa no está solo en los genes, está en toda la estructura.
Toda la red metabólica de la célula tiene un efecto en estos procesos genéticos y está influenciada por el entorno. Según lo que comamos y según lo que respiremos, nuestros procesos se verán afectados.
El entorno en sus diferentes niveles es tan importante como la constitución genética.
Mientras asumamos que las características de los seres humanos están determinadas genéticamente, no nos esforzaremos en crear entornos sostenibles en los que convivir.
La capacidad de ir contra el determinismo es relevante para los humanos, abre la posibilidad de pensar en la libertad y buscarla. Somos libres de inventar nuestro futuro.
«La libertad colectiva aparece en la evolución de la especie como necesidad vital de las personas y grupos que conservan el instinto de lealtad genética a la humanidad que los produce» (Antonio García-Trevijano).
¿En qué estructura de la célula se encuentran localizados los genes?
Aprendimos de Barbara McClintock que los genes no siempre ocupan el mismo lugar en los cromosomas, sino que pueden cambiar de posición, son los genes saltarines.
La transposición de genes forma parte del desarrollo de los organismos multicelulares.
Reorganizaciones genéticas generadas por elementos móviles, para detectar, corregir y reparar errores de copia. Realizan un tipo de control de calidad.
La célula no es una víctima pasiva e indefensa de los errores cometidos en su reproducción.
«Es muy inteligente ser capaz de notarlo, ser capaz de regularlo. Cuando empecé a hablar sobre células inteligentes, hubo muchas risas, pero debemos reconocer que las células son muy listas» (Barbara McClintock).
Hemos pasado de mutaciones aleatorias y accidentales, que era la hipótesis por defecto, en ausencia de cualquier conocimiento real sobre cómo funcionaban estas cosas, a entender que el cambio genético es un proceso activo que las células llevan a cabo en sus genomas.
El tema es que la información fluye del entorno y llega al genoma.
En lugar de ser un sistema de memoria de solo lectura, el genoma es un sistema de memoria de lectura-escritura. Los sistemas cambian y se organizan.
Barbara estudió la habilidad del genoma de cambiar en respuesta al entorno. Estaba interesada en la naturaleza de los cambios que ocurren en el genoma, cuando éste se encuentra algo inesperado. Habla de las células que tratan con los genomas de forma sensible, cognitiva, notan el daño y dan los pasos adecuados para repararlo.
Todos los seres vivos del planeta son seres sensibles, toman decisiones y eligen.
La vida es materia que elige. La cognición es la acción basada en la información sensorial.
La evolución por saltación resulta de los organismos que intercambian y adquieren genomas en procesos de unión-integración-fusión.
La simbiogénesis es la simbiosis que lleva a nuevos tipos de evolución en todas las células animales, vegetales, fúngicas y protistas.
Toda la vida no bacteriana en la Tierra es producto de la simbiogénesis. Significa que dos tipos muy diferentes de organismos se unen para crear a un nuevo tipo de ser.
El ancestro del gusano verde trabajaba, comía, pero no digería la entidad verde que realizaba la fotosíntesis, y evolucionó hasta dar lugar a gusanos verdes totalmente fotosintéticos, sin boca y muy diferentes de sus ancestros inmediatos, que no eran fotosintéticos.
Estos tipos de eventos simbiogenéticos surgen por la convivencia de organismos con habilidades diferentes. Esto lleva a nuevos tejidos, nuevas formas y nuevos organismos.
Este es el principal mecanismo de cambio en el registro fósil y en la evolución.
Las importantes variaciones que llevan al cambio evolutivo provienen de la adquisición de genomas. Vías por las que las células y los organismos individuales adquieren y recombinan el ADN de más de una fuente. Algunos científicos lo llaman sexo bacteriano.
Existen organismos que se reproducen sin sexo. Adquieren el ADN de una célula u organismo, sin reproducción. Fecundación prohibida, sexo entre dos tipos muy diferentes de organismos que da origen a un tercer tipo de organismo.
El Geosiphon se crea cuando un miembro de un reino es fertilizado por un miembro de otro reino. Una potente fuente de novedad genética.
«La idealidad republicana podría ser un paraíso terrestre de moralidad pública. Haría patente la integración del humanismo en el genoma político, convirtiendo la lealtad familiar en vecinal y, de modo progresivo, en nacional y continental, hasta llegar a ser lealtad a la especie y a la Naturaleza, para retornar siendo lealtad a sí misma» (Antonio García-Trevijano).
(Continuará).





Comentarios