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Su pensamiento
Sus mejores reflexiones/citas
Su pensamiento
Solo sabiendo que todo es mentira adquiere sentido inteligible la realidad política.
La mentira política trasciende al lenguaje. Y se aproxima, en el sentimiento, a la religiosa.
Una mentira colectiva arraiga en las creencias con más fuerza que la evidencia de los hechos físicos porque es asumida como verdad existencial.
La complacencia hace amigos, la verdad engendra odio (Terencio).
Esta Monarquía es la sucesión de la uniformidad de la dictadura por medio del consenso.
La representación proporcional deja de legitimar en la sociedad civil a la diputación parlamentaria.
Ni siquiera los más resueltos y famosos paladines del Estado de Partidos admiten que los regímenes vigentes en Europa conserven el principio de la representación política en los Parlamentos.
Donde no hay representación política de los electores de distrito por su diputado personal, no puede haber control político del poder.
Solo debemos obedecer a quien hayamos elegido para que nos mande y podamos fácilmente deponer.
Sin elecciones directas y separadas al poder ejecutivo y al poder legislativo no puede haber separación de poderes en el Estado, ni, en consecuencia, garantía alguna de libertad política.
Lo que de verdad importa es que ningún poder tenga preponderancia real o formal sobre los demás poderes, es decir, que de hecho y de derecho sean entre si independientes.
La Monarquía de partidos es incompatible con la verdad y con la libertad política.
No entender sobre las palabras acarrea equivocarse sobre las cosas. Y la corrupción del idioma traduce la del hombre.
La función actual de la democracia como ideología es ocultar la realidad oligárquica de la vida política y social en el Estado de partidos.
En realidad, todas las ideologías son parcialmente verdaderas y totalmente engañosas.
A la democracia solo se llega de modo y con medios democráticos, o sea, mediante la publicidad de la verdad y la práctica de la libertad política.
Salvo en las ciencias matemáticas, las ideas no generan ideas.
La aspiración a la democracia social ha sido el gran obstáculo igualitario y estratégico que levanto la izquierda europea contra la posibilidad misma de la democracia política.
Para que el poder detenga al poder es necesario que ninguno de ellos pueda prevalecer o preponderar sobre el otro, que ninguno sea soberano.
La teoría de la democracia nace para impedir la soberanía del Parlamento, es decir, la soberanía de la mayoría.
Ninguna forma de gobierno puede engendrar libertad. Es la libertad la que puede engendrar gobiernos.
Con la división y separación de poderes se destroza la soberanía y ninguno de sus trozos es ya un poder soberano.
Donde hay soberano de lo que sea, de alguien o de algo, no puede haber democracia. Y donde no hay democracia hay impunidad para la deshonestidad de los poderosos.
El paso más difícil de dar en la mente humana es el que salva la distancia entre estar convencido de que una cosa social es buena y ponerse a ejecutarla contra la opinión dominante.
La teoría pura de la democracia no se ocupa de las leyes del gobierno, sino del gobierno de las leyes.
A la libertad de acción solo la sofoca o adormece la acción de la libertad.
La libertad de acción de la sociedad hacia el Estado es una potencia unidimensional de la parte laocrática del pueblo que tiende a la libertad política.
No hay pensamiento libre donde su lugar está ocupado por el consenso, la utopía o la violencia.
La libertad política es una facultad de todos los ciudadanos adultos para elegir, controlar y deponer a las personas que han de ocupar los cargos políticos en el Estado, sin delegar esa función en ningún principio o factor intermedio.
El Estado no está separado de la sociedad y la libertad política es el modo de apropiación por la sociedad de ese poder ajeno del Estado.
La aberración de los partidos en el actual Estado consiste en haber salido de la sociedad civil, incluso cuando están en la oposición al gobierno, para entrar en una sociedad política identificada con la estatal, de la que son nada menos que sus elementos constitutivos.
La traición de los partidos modernos a la sociedad que dicen representar está inscrita en la naturaleza estatal de su poder político. Por ello es inimaginable que puedan o quieran actualizar la libertad política.
Todo tipo de poder, en tanto que es libertad de acción, tiende a expandirse sin ningún escrúpulo de orden moral o social hasta que encuentre una resistencia física que lo frene o lo detenga.
La libertad política no solo es ella misma completamente irresponsable, sino que tampoco depende de la responsabilidad derivada de otras libertades específicas.
Contra la ingenuidad liberal que puso el porvenir de la libertad en manos de la responsabilidad la democracia dividió al poder y lo hipoteco en garantía de la libertad política. La división del poder es el único modo de moderarlo.
La democracia no es libertad, sino garantía de libertad.
El poder de representación viene de la potencia de la sociedad civil, de los representados. El poder de la gobernación viene de la potencia de la sociedad política del Estado y de su Constitución.
El método de la democracia surge como corolario de la libertad política. En ese método esta la garantía no del acierto en la solución de problemas sociales, cuestión siempre sujeta a opinión, sino de la permanencia de la libertad política en la sociedad gobernada.
En las ataduras y encadenamientos mutuos de los poderes que la sociedad pone en el Estado, en el equilibrio de la disuasión entre poderes rivales, está la garantía de la libertad política de los ciudadanos.
La democracia enreda a los poderes estales en el juego de sus ambiciones de gobierno, y, al vigilarse entre sí las rivalidades, la libertad política de los gobernados queda garantizada.
La ley de la democracia se funda en el presupuesto básico de la representación política y en el requisito de la separación de poderes junto al axioma de que en presencia del representado cesa la representación.
La ley de la democracia garantiza la libertad política con dos medios institucionales: con un primer recurso a la facultad reciproca de suspensión y dimisión de los poderes en conflicto; y con un segundo recurso al derecho de la iniciativa popular para llamar al pueblo a fin de que dirima el conflicto instituyendo de nuevo a la autoridad.
La democracia es una forma de gobierno que obedece al siguiente imperativo categórico: “la autoridad es legítima si, y solo si, la libertad del pueblo que la establece tiene la misma naturaleza de la libertad que la controla”.
A la libertad constituida solo la puede mantener en vigor la libertad de acción constituyente.
La libertad política nace y se mantiene en el común sentimiento de la igualdad de poder de cada individuo.
Donde no hay libertad política, no puede haber igualdad política. El Estado de partidos no tiene por eso, ni la una ni la otra.
El sentimiento de la igualdad solo puede realizarse plenamente con la participación del pueblo en el poder constituyente de la libertad.
La igualdad de la democracia es una igualdad de poder político en medio y por encima de desigualdades sociales económicas y culturales.
La democracia es una forma concreta de gobierno y una idea vaga de moralidad civil y justicia social.
Como forma de gobierno, la democracia garantiza de modo institucional la permanencia de la libertad y la igualdad políticas de los ciudadanos de un Estado.
Como idea de moralidad o de justicia, la democracia expresa la aspiración a la igualdad civil y social de los individuos de una comunidad nacional.
Lo absoluto y lo totalitario es hacer de los jueces funcionarios del Estado, y que el poder ejecutivo o el legislativo tengan la prerrogativa de nombrar a sus jefes.
Solo la separación entre principio de identidad, interpretado por la voluntad de expresión nacional del gobierno, y principio de representación, concretado en la elección de diputados personales de distrito, evita la necesidad de acudir a la irrealizable, y por tanto irresponsable, teoría de la representación nacional.
La democracia es una forma de gobierno constitucional, representativo y responsable, que una sociedad estatuye libremente como régimen del Estado, separando el poder ejecutivo del legislativo, asegurando la independencia de la autoridad judicial y estableciendo el derecho de apelación al pueblo en garantía institucional de su libertad política.
La libertad del Estado y de los particulares se define por la responsabilidad. Por el contrario, la libertad de acción, que solo es atribuible al pueblo o a la sociedad, se define por la irresponsabilidad.
En la simple libertad de acción encuentran toda su justificación, histórica y teórica, las libertades civiles y la libertad política, los llamados derechos naturales y los derechos positivos, los poderes constituidos y el poder constituyente de la libertad política.
La democracia aparece en el horizonte de la verdad porque es la única forma de gobierno que no necesita estar sentada en la mentira. Y su teoría no tiene, por eso, que ser ideológica.
Decir la verdad frente a la Gran Mentira es comenzar la libertad de acción que une la conciencia moral a la conciencia política.
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