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Diario Español de la República Constitucional

Ceuta: reses bravas y mansos

hace 2 días
3 min de lectura

Un buen amigo —de esos que resuelven cualquier tipo de duda a cualquier hora— me recordaba en una de nuestras conversaciones que emic y etic son dos perspectivas popularizadas por el antropólogo Marvin Harris para estudiar una cultura. A modo de resumen, emic es la perspectiva desde dentro de la propia cultura, mientras que etic es la perspectiva del investigador que analiza dicha cultura desde fuera.


Trevijano usaba en La Clave esta distinción para intentar hacernos comprender la ausencia de democracia en España y, del mismo modo que él utilizaba el ejemplo de las vacas sagradas en la India, yo quiero recurrir a la ganadería brava para explicar qué es lo que se pudo ver en las manifestaciones estatales de apoyo a Ceuta.


Mientras que un ganadero o un aficionado al mundo taurino nos hablaría de bravura, casta, nobleza y mansedumbre —un análisis emic—, un alienígena nos hablaría de toros seleccionados genéticamente durante generaciones para embestir y de otros a los que se les sustraen esos órganos colgantes, tan preciados para los machos de cualquier especie, para convertirlos en animales dóciles y obedientes. Nos hablaría, en definitiva, de cómo esos animales quedan reducidos al uso y disfrute de los humanos: un análisis etic.


Toda esta introducción me sirve para reflejar, con perdón, lo que se pudo ver en las manifestaciones de apoyo a Ceuta: toros embistiendo los capotes de los partidos políticos, mansos guiando o haciendo bulto y becerros desorientados. Ganado seleccionado y amaestrado durante años para tener esas dudosas cualidades: embestir cuando se requiere que embista, o bien seguir a la masa sin pensar hacia dónde se va. No faltó el presidente de la plaza, dirigiendo desde su balcón. En el caso de Murcia, mi zona de estudio antropológico, ese papel correspondió a Fernando López Miras, quien tiene, además, la cualidad de ser una persona que se ve desde bastante lejos. También hubo banda de música, pirotecnia y expresiones folclóricas típicas como «Pedro Sánchez, dimisión» o «Pedro Sánchez, hijo de Jezabel».


Ese es el drama. El becerrismo español consiste en manifestarse únicamente cuando el diestro le pone delante el capote rojo. O cuando el zurdo le pone delante el capote azul o el verde. El Estado de partidos ha robado a los españoles su capacidad de asociarse, de colaborar y de solucionar los problemas concretos que les afectan. Solo actúan para embestir al toque de oligarcas y sus secuaces. Aún peor. La partidocracia ha conseguido marcar con hierro a muchos y convencerlos de que la marca de la ganadería es su identidad. Y cuando aparece una causa que debiera unir a toda la población, como la invasión de una ciudad española, los partidos tienen la desfachatez de organizar un circo para que se desfoguen sus reses, o bien cogen a los españoles verdaderamente hartos y sin marcar para torearlos en sus propias plazas. El ciudadano-súbdito convertido en animal y la partidocracia como sistema de doma y negocio.


Una nación puede sobrevivir, con dificultades, a un régimen que es una broma de mal gusto: absurdo, inútil y corrupto. Pero cuando llegan situaciones muy graves, como la actual, es cuando se hace más evidente que la partidocracia no solo es la causante principal de la situación, sino que tampoco puede solucionar el problema. La monarquía de partidos y sus políticos, por su inoperancia y corrupción, así como por la ausencia de representación y control del poder, no pueden defender la unidad territorial ni hacer frente a un enemigo externo.


Si el sueño de la razón produce monstruos, el sueño partidocrático produce cerriles. El Estado de partidos se ha esforzado no solo en negarle al súbdito su condición de ciudadano —no se puede ser ciudadano en una monarquía de partidos—, sino también en convertirlo en ganado bovino. Es una labor urgente difundir la simple verdad: embestir al capote con la cara del presidente del Gobierno no sirve de nada.


Hay que demoler la plaza de toros.

3 comentarios

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Edorta
hace 2 días
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Ole!!!!

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cantabiron
hace 2 días

Ole ahí, torero. 👏👏👏

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Invitado
hace 2 días

Exacto, hay de demoler la plaza de toros. Estupendo artículo

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