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Apuntes sobre la bióloga Lynn Margulis (V)

Apuntes sobre la bióloga Lynn Margulis (V)

Las bacterias son las que hacen funcionar el planeta y dirigen el mundo. Llevan haciéndolo desde que la vida empezó. Son las que regulan la atmósfera y el clima, hacen circular los nutrientes, y crean ecosistemas complejos que se comunican con otros.


Ciertos grupos de bacterias se convirtieron en protistas, nuestros ancestros. 


El metabolismo es el flujo de energía y materia, que a través de una red de reacciones químicas, permite a los organismos mantenerse y perpetuarse. La mayoría de metabolismos bacterianos evolucionó en los primeros mil millones de años. Los humanos, los animales en general, no somos tan complejos metabólicamente.


Tomamos comida y algo de oxigeno, lo descomponemos y liberamos residuos. Eso es todo.


Las bacterias son las que averiguaron cómo hacerlo.


Las cianobacterias, dominadoras del mundo, son las formadoras de tapetes filamentosos. Hacen un gran proceso de fotosíntesis. Usan su pigmento verde para captar la energía del sol y la usan para hacer azúcares. Viven del abundante dióxido de carbono. Agua. Usan H2O para la fotosíntesis, toman hidrógeno y lo unen al carbono para fabricar alimento. Si quitas el hidrógeno del agua obtienes oxígeno, para poder irse a cualquier lugar, hay agua en todas partes. En cada lugar al que van, hacen burbujas de oxígeno que cambian el mundo y hacen funcionar el planeta. La razón de que sean verdes las plantas y toda la vegetación, es porque sus parientes, las cianobacterias, están dentro de los cuerpos de todas las plantas.


Otra comunidad de bacterias, totalmente diferente, es la de la bacteria blanca. Estas pueden tomar el carbono en la oscuridad, su fuente de energía es el ácido sulfhídrico que oxida en sulfato. Los desechos de uno son la comida del otro, así es como funciona el ecosistema. Si no fuera así, nos ahogaríamos en nuestros propios excrementos.


Esas comunidades de bacterias han resuelto el problema, han aprendido a reciclar todo y son persistentes en el tiempo, produciendo un entorno apto para vivir.


Los humanos no lo han resuelto para nada y están destrozando el medioambiente.


La basura no desaparece, da vueltas y vueltas.


La mayor parte de todo lo que funciona sin problemas en el mundo son ciclos microbianos.


Las bacterias pueden con todos los ciclos: el del nitrógeno, el del carbono y el del oxígeno.


Las plantas hicieron algo muy importante, hace 400 millones de años: crearon la madera. Hicieron que la biosfera, hasta entonces horizontal y plana, creciera en dirección vertical.


Todo lo demás, lo esencial, lo hacen las bacterias. Crean todos los azúcares, proteínas y ácidos —los del ADN y el ARN—, así como todo el material graso, el membranoso, la mucosidad... Precipitan el hierro, lo acumulan, hacen imanes, magnetita, y crean rocas, los estromatolitos y el carbonato cálcico.


Los animales vienen y van, se extinguen, pero las bacterias no se extinguen. No tienen especies, porque son muy promiscuas, transfieren sus genes de acá para allá de forma reversible. Toman el ADN de otros organismos y otros organismos se alimentan de bacterias. Un flujo constante de intercambio de genes, de bacteria a bacteria, más allá de los límites que podríamos imaginar.


¿Qué es la vida en la Tierra?


Son bacterias en su propia comunidad o en nuevos tipos de comunidades, reconocidas como plantas o animales, protistas u hongos.


Las comunidades de bacterias son la unidad de la vida. La simbiosis es el modo de vida. Somos simbiontes en un planeta simbiótico. La simbiosis está en todas partes.


El liquen es un producto de la simbiosis. En él hay un alga, que es la parte verde, que hace la comida, y está asociado con el hongo, que es la parte blanca. Juntos, cuando crecen, forman por simbiosis un liquen. Parece y es similar a una planta, pero sabemos que no es una planta. El liquen es producto de la simbiosis entre un alga y un hongo.


La simbiosis es una palabra y una idea muy simple. Convivencia de organismos disímiles.


La relación simbiótica puede cambiar. Puedes alterar el entorno para que la relación que era mutuamente beneficiosa y muy útil, se convierta en explotadora, perjudicial o necrótrofa, aquella en que uno mata al otro.


Nos bombardean de anuncios de productos para combatir bacterias y virus.


Debería saberse que la simbiosis es la forma en que se hizo el mundo y que hay muchos tipos de simbiosis diferentes, por todas partes.


«La mayor simbiosis que ha producido la historia política ha sido la del Estado nacional» (Antonio García-Trevijano).

El fascinante y misterioso reino Fungi es el más antiguo y el más grande, con más de un millón y medio de especies, en algunos casos, su extensión recorre miles de hectáreas.


La micorriza es una simbiosis entre plantas y hongos. La interfaz entre planta y suelo, no es por la raíz, es mucho más por el hongo micorrízico, que puede llegar más allá de la raíz. Disuelve la roca con ácido orgánico y consigue todos los nutrientes esenciales para el crecimiento del árbol en la roca.


Otra de sus funciones es la tolerancia a la sequía. Una red de finos filamentos tubulares microscópicos entra en la tierra y la roca en busca de agua y nutrientes, extendiendo el sistema de raíces de la planta.


En esta simbiosis la planta alimenta al hongo, y el hongo ayuda a las plantas a encontrar agua y nutrientes, les ayuda a crecer en las rocas y lo más increíble, permite a las plantas comunicarse entre sí. Si una planta es atacada por insectos u hongos creará una defensa química y enviará un mensaje preventivo a las plantas vecinas, a través de la micorriza.


Hay un tipo de organización social entre las plantas a través de los hongos.


Todas las plantas tienen el mismo tipo de hongo asociado, el que les permitió salir del mar y extenderse en el sistema terrestre, donde consorcios de plantas y hongos forman una gran red de conexiones.


Lo mismo pasa con los animales. Lo que conocemos como coral, es un consorcio de genoma animal y de alga. El coral en sí no es un organismo, es un consorcio de organismos. 


Tenemos una relación simbiótica con los ácaros de nuestras pestañas, y una microbiota permanentemente desde que salimos del útero.


Somos contenedores de bacterias y andamiajes para bacterias.


Las bacterias nos inventaron para tener un lugar en el que vivir, somos sus casas.


Hay diferentes tipos de bacterias en cada una de nuestras partes del cuerpo, todas tienen comunidades estables de bacterias, no podemos vivir sin ellas.


Cuando la diversidad de microbiomas decae, enfermamos y nuestros microbiomas se vuelven muy similares en todo el cuerpo. La enfermedad manifiesta que perdemos diversidad. Perdemos la homeostasis que la microbiota nos da.


(Continuará).

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