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Artículos


Las disculpas de una monarquía sin honor
Cuando Felipe VI pide disculpas por abusos en la conquista de América, lo verdaderamente importante no es el hecho en sí, sino lo que ese gesto delata: la quiebra simbólica de la propia institución monárquica. Un rey que pide perdón está, en términos políticos, acabado. La monarquía no se sostiene sobre el arrepentimiento, sino sobre el honor. El monarca no es un representante revocable ni un gestor de opiniones cambiantes: es, en su propia lógica, la encarnación histórica de
Pedro Manuel González
23 mar2 min de lectura
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