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Carta a un totalitario traidor
El caso de Juan Ramón Rallo, vendido por un plato de lentejas a los oligarcas y a los fascistas sediciosos de la Generalitat, es algo que sólo puede producir repugnancia y desprecio a todo español de bien. A cambio de una visibilidad mediática bien remunerada - muy por encima de todos los colaboradores o tertulianos habituales - no ha dudado en convertirse en el chico de los recados de las oligarquías liberales más radicales. Defienden ya cosas tales que hay que subir los imp
Roberto Centeno
31 ago 20174 min de lectura
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