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El sublime bouquet de la aguachirle
El truco es bien simple, fácil de aplicar. No son necesarias conspiraciones urdidas por entes supranacionales, macro-corporaciones o servicios de inteligencia. De hecho, ponerlo en práctica no requiere de inteligencia alguna. La prueba es que hasta un tipo del montón como yo puede verlos arrastrar el carrito del helado, con esa sonrisilla perversa bailoteando bajo su nariz. Lo que me resulta difícil es exponerlo de un modo convincente, conseguir señalar a esos malos bichos de
Pablo Vila Vayá
6 ene 20164 min de lectura
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