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La deformación educativa como arma de propaganda
La propaganda doctrinal distorsiona o destruye en el cerebro la percepción de la realidad objetiva de los hechos. Es algo de lo que uno puede liberarse a través de la experiencia, es decir, mediante la experimentación empírica y la reflexión y meditación en solitario.
En España, la enseñanza en los colegios para menores de edad, actúa para destruir e intoxicar el pensamiento de los niños, de nuestros hijos. Así, el Estado, además de enseñar, también educa y al hacerlo, lo
Atanasio Noriega
22 ene 20183 min de lectura
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