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El magistrado indignado
El reciente asombro del juez Leopoldo Puente, quien en un auto judicial se pregunta cómo es posible que José Luis Ábalos conserve aún su escaño, es un ejemplo perfecto del desconcierto moral de quienes creen vivir en una democracia. Su sorpresa, más que jurídica, es infantil. No comprende que en España no hay representación política, y que por tanto resulta tan natural como inevitable que el diputado no responda ante nadie. El juez se indigna porque desconoce el motivo de su
Pedro Manuel González
21 oct 20252 min de lectura
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