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Tríada para la libertad constituyente (I)

hace 14 horas
5 min de lectura

Pensando en Antonio García-Trevijano, en el MCRC y en España.



 

 INTRODUCCIÓN

 

La libertad política colectiva no proviene del azar ni puede ser fruto de acuerdos y pactos; es una conquista pendiente de la sociedad civil, para liberarse de la servidumbre voluntaria.


La Tríada para la libertad constituyente tiene un propósito claro: transformar la acción, el pensamiento y los análisis científicos de Antonio García-Trevijano en una herramienta operativa para la libertad política colectiva y la república constitucional.


A lo largo de estos tres artículos, el lector encontrará un mapa de resistencia y ofensiva cultural estructurado en tres puntos críticos:

 

I. Legado, panorama y consciencia colectiva: un diagnóstico sobre la alienación y el narcisismo que el régimen de partidos fomenta para perpetuarse. La interconexión técnica del Archivo de Antonio García-Trevijano, el Diario y el MCRC se presenta como el antídoto fundamental.

 

II. Lo substancial y lo accidental: una catarsis necesaria y una línea divisoria inequívoca frente a vanidades, cismas y oportunismos que medran a la sombra del legado de Antonio García-Trevijano, demostrando que la lealtad es el único soporte válido para la acción.

 

III. Impulso, inteligencia y acción política colectiva: una propuesta estratégica que disuelve el egocentrismo en favor de una inteligencia colectiva invisible e inexpugnable.

 

 I. LEGADO, PANORAMA Y CONSCIENCIA COLECTIVA

 

«Para leer como los pajaritos beben agua» (Antonio García-Trevijano).

 

Divulgar la acción política y el pensamiento de Antonio García-Trevijano ha sido un impulso individual, pasional y anónimo, realizado a contracorriente de todo y de todos. Por la gana. Ahora, ese legado está disponible y abierto para ser estudiado, difundido y aplicado a través del MCRC, anunciador y motor de una revolución ética y estética de la política.


Beber de la fuente original sirve para volver a ver lo que ha dejado de ser visible. La consciencia del pasado permite evocar ideas olvidadas y asociarlas de manera coherente. Desde la base poética hasta la científica se pueden transmitir sus ideas, análisis e ideales: instrumentos para desvelar la historia real de España, devolver a los españoles la consciencia de sí mismos y despertar el potencial de la nación distraída e hipotecada.


La historia vivida está analizada, dicha, escrita, transcrita y publicada, pero no asimilada. Desde el pesebre del Estado, todos los medios siguen contando cuentos sobre lo que pasó. Mentir, negar la historia, ignorar el pasado, desautorizarlo, anecdotizarlo o trivializarlo desorienta e idiotiza. La posverdad, la mentira y la ignorancia provocan anomia moral, desintegración social y dispersión. Perdida la consciencia colectiva, cada uno va a lo suyo: se habla por hablar, todos a la vez, nadie escucha. Interrupción. Saturación. Ruido.


Las pantallas nos colocan de cara a la pared o al suelo, de espaldas al mundo y sin horizonte. Las omnipresentes imágenes reflejan un eco vacío centrado en mirarse el ombligo. La obsesión, la envidia, la apariencia y el estatus vacían la identidad. Al intentar ser alguien ante los demás, terminamos siendo nadie ante nosotros mismos. Atrapados en un bucle de espejos de deseo, ambición y posesión, repetimos y multiplicamos los mismos errores. Burbujas narcisistas que el cínico Estado de partidos fomenta para perpetuarse: polarización afectiva, alienación individual y parálisis colectiva. Inmediatez, olvido del pasado, apología del presente: sin mirar atrás perdemos hasta la identidad.


El tiempo se acelera, nos ocupa por completo y nos atrapa con urgencias para ir más rápido a ninguna parte. Pasar, perder o matar el tiempo son signos de nuestra indigencia temporal. Perdidas en la ansiedad, la insatisfacción y el consumo de basura, las generaciones se suceden y superponen, atrapadas en su propia imagen hedonista, vulnerable y manipulable: avatares que priorizan la superficialidad sobre la profundidad y lo privado sobre lo público.


Mundo, sociedad, realidad, visión, consciencia y pensamientos se presentan fragmentados. Aristóteles lo dijo, la psicología de la Gestalt lo hizo su fundamento y la teoría de sistemas su axioma: el todo resulta ser mucho más que la suma de las partes. Una melodía es mucho más que notas sueltas toqueteadas una tras otra, por uno y por otro.


La heterogénea sociedad y la libertad política requieren una consciencia colectiva y una estructura global que supere la suma de voluntades aisladas. La relevancia de cada uno reside en el vínculo común que nos conecta con los demás: uno no puede ser libre sin la libertad de todos. Ese es el lazo común que nos une a todos: la libertad política colectiva.


Cada uno hace lo que puede por animar, coordinar y optimizar el MCRC, el Diario RC y el Archivo de Antonio García-Trevijano. Interconectar estos tres elementos es ahora uno de sus cometidos para ordenar y catalizar acción y pensamiento. Antídoto digital frente a la manipulación y la distorsión interesada. Un proceso técnico paciente, voluntario y colaborativo que lleva a cabo un buen equipo de informáticos y repúblicos.


Esta labor silenciosa sienta las bases de una nueva hegemonía cultural, de un cambio de paradigma político que abre un abanico de conceptos fundamentales de la ciencia política pura: libertad política colectiva, libertad constituyente, distinción entre nación y Estado, separación de poderes en origen, sistema electoral uninominal, mandato imperativo y revocable, mónada electoral, independencia judicial, abstención activa, democracia formal, constitución, república constitucional, España, etc.


Conceptos desarrollados a lo largo de una vida inquieta, en la que la acción y el pensamiento de Antonio García-Trevijano se funden para que la sociedad los pueda asimilar y transmutar en el nuevo sentido común político de la nación. Esta arquitectura conceptual no es un catálogo de opiniones, sino los postulados de un científico político que desarma la retórica del poder constituido en la transacción del franquismo a la oligarquía de partidos estatales y define las condiciones matemáticas de la democracia formal. Cuando la sociedad civil vea por sí misma la realidad sin las anteojeras del Estado de partidos vendrá el sobresalto; el régimen de la partidocracia se desplomará por su propia inconsistencia moral e intelectual. Cuando eso sea, habremos alcanzado la hegemonía cultural, paso previo a la libertad constituyente y a la república constitucional garante de la libertad política colectiva.


El MCRC resiste y persiste, envuelto en su propia red de lealtad, confianza y responsabilidad: una libre asociación civil y cultural prepolítica, empeñada en cambiar las reglas del juego desde fuera del régimen de poder. Su único objetivo es abrir un periodo de libertad constituyente en el que la nación elija su forma de Estado y de gobierno. Sociedad civil frente al Estado. En el Estado de partidos, todo es Estado: la sociedad no está representada. Alcanzada la democracia formal, con la república constitucional, el MCRC se disolverá.


Ahora y mientras tanto, su constante acción política mantiene vivas y despiertas, renovadas y atentas las consciencias personales más leales, sensibles y perseverantes: las que surgen de la parte más abierta, dinámica, digna, decente, inteligente, generosa y valiente de la sociedad. La sinergia del grupo está asociada con una fuerza misteriosa e indomable: la cooperación. En toda acción colectiva auténtica, las sinergias no hay que buscarlas: se encuentran en el camino. La lealtad es el soporte constante de esta adhesión, racional o intuitiva, a una causa objetiva, verdadera y valiosa que nos trasciende.


El encuentro con Trevijano implicaba acción política; lo primero era organizar la decencia, la inteligencia y la valentía para la acción colectiva. El proceso generó asombro, entusiasmo y un fruto póstumo: la Teoría pura de la república. Demostración, en directo, de que es la acción la que mueve al pensamiento y no al revés. La acción colectiva fue magistral, dinámica y ejemplar. El MCRC era uno para todos.

 

«No podréis imaginar el bien moral que procuráis a una persona, marginada de los centros de influencia social, que desde muy joven se percató de la imposibilidad de vivir con dignidad en un mundo culturalmente alejado de la libertad, la verdad y la belleza. Todo autor de ideas sobre la libertad se emociona con una sola persona que, a través de sus obras, adquiera consciencia de la falsedad política de Europa» (Antonio García-Trevijano, 10 de mayo de 2006).

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Invitado
hace 7 horas
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el futuro ya no solo político, organizacional y empresarial depende de los seres humanos que lo crean. en esa interacción es fundamental la cooperación desde emociones y relaciones interconectadas y alto valor energético. una relacion de baja energía solo produce apatía y dejadez por ejemplo, incapaz de abordar una tarea simple, dependiendo siempre de la fuerza o la subordinación. sin embargo una relacion de alta energía produce tal impacto emocional y correccional que muestra un poder inconmensurable. abrazo y un gran articulo.

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IG
hace 7 horas
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Adelante repúblicos

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jucla2n
hace 12 horas
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Magnifico

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Invitado
hace 13 horas
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Magnifico, Fernando. Impecable

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EDORTA MARTINEZ
hace 13 horas
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MCRC

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