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Apuntes sobre la bióloga Lynn Margulis (I)

26 jul
4 min de lectura

Actualizado: 2 ago

Apuntes sobre la bióloga Lynn Margulis (I)

Leer y conocer a Antonio García-Trevijano despierta la sed de saber y eso abre tanto temas como carpetas. A lo largo de más de treinta años, a la par que recopilaba todo lo que pudiera haber sobre Trevijano, abrí carpetas de todo lo que encontraba. Referencias que pudieran relacionarse y vincularse de alguna manera, aunque fuera tan solo metafóricamente.


Todo ello forma ahora una inmensa red de materias y autores, que contrastan saberes, desde muchos ángulos. Fuente de saber que riega un jardín de conocimiento. Abarca desde el origen del universo hasta las primeras huellas de vida en la Tierra. De las comunidades de bacterias a la historia de las comunidades humanas. Evolución y revoluciones. Concomitancias y nexos.


Os propongo un ejemplo con una serie de 8 artículos que iniciamos con este primero.


Estos apuntes sobre el mundo natural, presentan a una científica, Lynn Margulis (1938-2011). Rigorosa, radical y revolucionaria bióloga que desafió y se enfrentó a los dogmas establecidos por la biología académica y a la manera de entender la vida en la Tierra.


La narración parte del documental Symbiotic Eartch y se nutre de la bibliografía apuntada. Acompañan y encajan citas de otros autores relacionados, cada uno con su propia historia, entre ellos, Antonio García-Trevijano.


Visión biológica y visión política entretejida con hilos conductores: Simbiosis-Lealtad. Evolución-Revolución. Reglas de juego. Reflejo del microcosmos en el macrocosmos.


«Desde la formación de mares y cordilleras hasta las primeras células, la lealtad desplegó su innata función para asegurar el éxito de las innovaciones útiles para la evolución creadora del universo» (Antonio García-Trevijano).
«Lo que ahora sabemos difiere mucho de lo que se ha enseñado en las escuelas.
Tenemos que reevaluar nuestras ideas consolidadas y nuestras nociones preconcebidas» (Lynn Margulis).

Lynn dirigió el foco de sus estudios en zoología y genética hacia la microbiología, dando con las claves para iniciar una revolución científica en el siglo XXI.


«Una revolución en la evolución».

Sus teorías, la Teoría de la Endosimbiosis seriada en la evolución celular y la Teoría de la simbiogénesis en relación con la evolución general de los organismos vivos, abrieron una nueva ventana para contemplar la Tierra, la vida, la evolución y el medioambiente.


Su quehacer científico fue una constante batalla política antidogmática contra el establecido poder neodarwinista.


«La simbiosis entre organismos diferentes que viven juntos es el impulso fundamental del cambio evolutivo.
La evolución surge de la interacción y la colaboración.
Somos variaciones multicelulares de una materia que las bacterias establecieron en el Eón Arcaico, hace 4000 millones de años, en unos ecosistemas bacterianos anaeróbicos, en comunidades de baja altitud, por toda la Tierra, crean alfombras microbianas activas que crecen continuamente en bajamar» (Lynn Margulis).

Ridiculizadas al principio, sus teorías consiguieron ser aceptadas por la comunidad científica, ya aparecen en los libros de textos de enseñanza secundaria, dando un giro radical a lo establecido sobre la evolución.


«Los paradigmas científicos son construcciones humanas y, como tales, están sujetos a cambios y revisión» (Thomas Kuhn).

Hoy, sus ideas nos brindan la posibilidad de cambiar la forma global de pensar. Remover nuestra propia cosmovisión es tanto reflexión personal como debate colectivo. Este cambio de paradigma puede ser útil, para enfrentamos a los retos políticos, sociales y medioambientales, causados por una forma de pensar.


«Es más fácil desintegrar un átomo que un preconcepto» (Einstein).

Tenemos que renunciar a creer en verdades absolutas y dogmáticas. La ciencia no trata con la verdad, el conocimiento es siempre parcial e incompleto.


«La naturaleza de la ciencia no es descubrir la verdad absoluta, sino construir modelos que nos permitan comprender y predecir el mundo» (Thomas Kuhn).

Lynn comparte sus conocimientos en genética y microbiología para que veamos la gran revolución en nuestra forma de pensar que ha aparecido durante las tres últimas décadas.


Su trabajo científico agita y sacude a los que se resisten a pensar por sí mismos.


Estamos acostumbrados a seguir la corriente, a competir, no a compartir conocimientos.


Para explicar la evolución, suele decirse que la evolución resulta de la competición.


Lynn, sin andarse por las ramas, revela: «No, la evolución es el resultado de la cooperación».


En sus investigaciones científicas observó continuas relaciones, conexiones y dependencias.


Animales y plantas están integrados en su entorno y éste les afecta.


Igual que el entorno modela a los seres vivos, los seres vivos modelan el entorno.


«La Tierra es simbiótica. La vida regula su propio medio ambiente» (Lynn Margulis).

La biosfera está totalmente dominada por el mundo microbiano.


Lo que Lynn cuenta sobre la célula y las relaciones entre ellas nos anima a pensar en lo que podemos hacer en la sociedad humana y con nuestras vidas en el planeta.


Entendemos y describimos la naturaleza a través del prisma de nuestra cultura y la propiedad emergente de nuestra cultura es estar en guerra con la naturaleza.


Los hechos científicos son producto de pensamientos colectivos, cambiarán en la medida en que cambie la cultura. Estancados en un pensamiento colectivo no podemos escapar de él.


Entre las creencias dominantes hay conocidas perlas: «El mundo está hecho para nosotros». «La naturaleza está para explotarla». «No hay evolución tras la culminación del hombre» (sic).


Estas ideas tienen muchos creyentes, pero deben ser refutadas científicamente.


Son antropocéntricas, con tendencia a considerar al hombre un ser superior.


Desapegados de emociones y sentimientos, que no forman parte de la ciencia, nos distanciamos del mundo. Separados y apartados de la naturaleza, nuestra visión del mundo se nubla y solo se sostiene con una comprensión mecánica de nuestra relación con la Tierra.


Este es el pensamiento colectivo que domina hoy en la ciencia.


El desarrollado durante la Revolución Científica en el siglo XVI y XVII, cuando los grandes genios del momento, descubrieron que se podía estudiar el mundo matemáticamente, y controlar la naturaleza como si fuera una máquina.


La idea de la máquina era muy poderosa. Los increíbles mecanismos de los relojes y autómatas se sofisticaron, todo el mundo los adoraba.


La metáfora de la máquina se tomó como una realidad.


Si querías entender cómo funciona un sistema complejo, un organismo, lo que se debía hacer era desglosarlo, fragmentarlo en las partes que lo componen.


Al entender las partes por separado, entenderíamos cómo funciona el todo. Eso es el reduccionismo.


La nueva ciencia matemática, mecanicista y limitada arraigó. Era una forma potente de saber, que ignora y oculta otras formas del saber.


Si todo el mundo piensa igual es que alguien no está pensando. Buscaremos en otra parte.


(Continuará).

11 comentarios

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Invitado
02 ago
Obtuvo 5 de 5 estrellas.

Excelente artículo.

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Pepito
02 ago
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Articulo bueno

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Lajos
29 jul

Consejo a tener en cuenta. Gracias Lajos

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Fernando Go
28 jul

«Di toda la verdad, pero dila sesgada El éxito radica en el rodeo Demasiado brillante para nuestro doliente deleite La sublime sorpresa de la verdad

Como un relámpago a los niños se suaviza Con amable explicación La verdad debe deslumbrar gradualmente O todo hombre quedaría ciego»

Emily Dickinson, poema 1129

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Lajos
28 jul

Nos proponen un Gran Pacto de Estado y una Gran Adaptación. Un gran pacto de estado de Fierabrás, la renovación del cerrojo, ya quebradizo y oxidado, del consenso politico de 1978, con el que reforzar aquel vínculo de partidos para el Gran Reparto, que continuará; una plataforma con la que identificar a los criminales climáticos, que és cómo califican a los que no creen sus sentencias ‘científicas’ a pié juntillas. Estos descreídos climáticos, son los herejes del sXXI, los grandes pirómanos. Una Santa Inquisición Climática para la Gran Adaptación, de hecho como la gran manguera apagafuegos con la que combatir a los infieles: una oleada de fé climática, aviso para navegantes!. Te lo anuncian forrados/as ganapanes con el abanico en la mano y…

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